Este es un Verdadero Gesto de AMORenlace
¿Por que sonríen los delfines? Los niños lo saben. Los niños no
necesitan las palabras para comunicarse, basta sólo una mirada, o una
sonrisa, o tal vez un gesto, para que se le acerque otro niño.
Y eso, los delfines lo saben, porque son niños. Los delfines bebés son
niños, y los delfines papás son niños.
Una vez, hace mucho tiempo atrás, los pescadores se metían al mar con
sus redes y sus barcos muy rudimentarios para probar suerte, a veces la
tenían, a veces no.
A veces pescaban mucho y variado, otras regresaban con las manos vacías.
A veces regresaban, otras no.
A Dios le preocupaba la idea que esos hombres estuvieran solos en medio
de grandes tormentas, en medio de mares inmensos, lejos de sus familias,
y decidió hacer algo.
Entonces, Dios, el creador de todo, que vive en el cielo que también
creó, reunió a una gran cantidad de niños convertidos en lucecitas,
niños que no habían tenido la oportunidad de estar mucho tiempo en la
tierra, la oportunidad de jugar con otros niños, la oportunidad de
sonreír, o simplemente la oportunidad de nacer, y les habló de regresar
a la tierra. Hubo un gran griterío, y todos se pusieron muy contentos
con la idea de volver a corretear. Pero no era todo tan fácil,
regresarían bajo ciertas condiciones.
No podían comunicarse con los pescadores, solamente hacerles compañía, y
ayudarlos a llenar sus redes, a cambio de eso, podían jugar todo el
tiempo que quisieran.
Entonces Dios puso manos a la obra, y comenzó a idear el plan, les dio a
los niños una forma diferente a la que habían tenido, una forma que
permitiera navegar junto a los pescadores, sin agitarse, con sólo
moverse apenas, colores bellos, y la capacidad de comunicarse con sólo
mirarse.
Les dió forma de delfines, y una noche cerrada y muy tormentosa,
descendieron a todos los mares del mundo, miles, de diferentes tamaños,
y de diferentes colores.
Los pescadores están muy ocupados en pescar más y más, antes que lo
pesque otro, y no prestan atención a esas criaturas que los acompañan,
que juegan delante de la embarcación, y que, a veces, les ayudan a
llenar las redes para llamar la atención. Pero los niños sí saben del
secreto, y les gustan los delfines.
No hay un niño que no le gusten los delfines, y tampoco hay un delfín
que no le gusten los niños.
Los niños saben que la sonrisa de los delfines no puede ser sino de otro
niño, y algunos grandes también sospechan lo mismo.
Son los que encierran delfines en acuarios para hacerlos trabajar,
quizás hicieron trabajar antes a niños, quitándoles la sonrisa.
Son los que matan a los delfines con sus redes, sin hacer nada para
evitarlo, quizás antes también hicieron sufrir a niños.
Pero los delfines (como los niños), siempre nos dan otra oportunidad, y
juegan y ríen esperando el momento que dejemos de hacerlos sufrir.
Podrán sacarle la vida a los delfines, podrán sacarle su carne, pero
nunca podrán sacarle su sonrisa.
Los delfines son mamíferos acuáticos que habitan en casi todos los mares del planeta. Aunque viven en mar abierto también se acercan a la playa, pero sin llegar a la orilla.